domingo, 13 de septiembre de 2026

China retira más de 5,61 millones de contenidos: qué combate su campaña contra los abusos de la IA

China anunció la retirada de más de 5,61 millones de contenidos durante la segunda fase de una campaña contra los usos indebidos de la inteligencia artificial. También informó de medidas contra más de 49.000 cuentas y más de 2.400 sitios web y aplicaciones. Las cifras son enormes, pero dejan una pregunta: ¿qué clase de publicaciones retiraron las autoridades y qué significa exactamente «tomar medidas» contra una cuenta o una aplicación?

La respuesta importa porque esta campaña abarca problemas muy distintos. Incluye vídeos falsos sobre desastres, suplantaciones de identidad mediante cambios de rostro o voz, contenidos perjudiciales para menores y redes de cuentas que usan IA para publicar y comentar de forma masiva. También alcanza materiales que las autoridades chinas consideran vulgares o de baja calidad. No todos esos casos tienen la misma gravedad ni plantean las mismas preguntas sobre cómo se modera internet.

China retira más de 5,61 millones de contenidos: qué combate su campaña contra los abusos de la IA

¿Qué es la campaña Qinglang contra los abusos de la IA?

Qinglang es el nombre de una serie de acciones de control del entorno digital en China. La campaña específica sobre aplicaciones de IA comenzó en abril de 2026 y se organizó en dos fases. La primera se concentró en cuestiones como el registro de servicios, la seguridad de los modelos, sus datos de entrenamiento y el etiquetado de contenidos generados artificialmente. La segunda puso el foco en lo que se publica y difunde: información falsa, suplantaciones, material violento o vulgar y otros contenidos que incumplen las reglas del país.

El balance difundido el 2 de septiembre corresponde a esta segunda fase. Según la Administración del Ciberespacio de China (CAC), hasta ese momento se habían retirado más de 5,61 millones de piezas de información consideradas ilegales o contrarias a la normativa. La autoridad informó, además, de actuaciones sobre más de 49.000 cuentas y más de 2.400 webs y aplicaciones. Son cifras publicadas por el organismo regulador; su comunicado no ofrece un desglose que permita saber cuántos contenidos corresponden a cada tipo de infracción.

Los vídeos falsos que pueden parecer noticias reales

Uno de los objetivos de la campaña son las publicaciones creadas con IA que presentan hechos inventados como si hubieran ocurrido. La CAC mencionó cuentas que difundieron escenas falsas de desastres y rescates, además de historias inventadas sobre asuntos de interés público. También señaló el uso de personajes digitales para hacer promociones engañosas dirigidas, entre otros, a personas mayores.

Es fácil entender por qué una imagen así puede causar problemas. Un vídeo de un rescate puede circular por redes antes de que quien lo vea compruebe dónde se grabó, cuándo ocurrió o si ocurrió realmente. La IA permite crear escenas convincentes sin una cámara en el lugar de los hechos. El riesgo crece cuando la publicación se acompaña de un titular urgente o se hace pasar por información de una fuente conocida.

Las autoridades chinas incluyen entre sus prioridades los rumores sobre emergencias, políticas públicas y temas sociales, así como la difusión de supuestos consejos profesionales sin base fiable en ámbitos como la salud o las finanzas. Su planteamiento va, por tanto, más allá de identificar imágenes artificiales: pretende actuar cuando ese contenido se utiliza para engañar.

Suplantaciones con rostro y voz: otro foco de la campaña

La segunda fase también persigue el uso de herramientas de cambio de cara y clonación de voz para hacerse pasar por otra persona. En los ejemplos publicados por la CAC aparecen cuentas que imitaban a figuras públicas en imágenes y vídeos y utilizaban ese material para atraer visitas o ganar dinero.

El problema no está en que una herramienta pueda modificar una imagen. Aparece cuando alguien usa el rostro o la voz de una persona sin autorización para atribuirle actos o palabras que nunca fueron suyos. Quien recibe el vídeo puede creer que está viendo una grabación auténtica, sobre todo si llega reenviada por alguien de confianza.

China ya había aprobado reglas para identificar los contenidos generados o modificados con IA, vigentes desde septiembre de 2025. Esas reglas contemplan señales visibles para los usuarios y datos incorporados al archivo que ayuden a reconocer su origen. El etiquetado forma parte de la respuesta regulatoria, aunque un aviso de «generado con IA» no resuelve por sí solo una suplantación o un engaño.

Menores, contenidos violentos y cuentas manejadas por IA

La CAC citó asimismo casos de vídeos e imágenes generados con IA que representaban a menores en situaciones perjudiciales o convertían personajes infantiles en escenas perturbadoras. Otros expedientes se referían a publicaciones masivas de imágenes violentas, terroríficas o vulgares. La autoridad informó de medidas contra las cuentas señaladas en esos ejemplos.

Hay otra práctica menos llamativa que también figura en la campaña: el uso de programas capaces de administrar cuentas y simular la actividad de personas reales. Estos sistemas pueden producir muchos textos parecidos, responder comentarios y tratar de aumentar artificialmente la actividad alrededor de un tema. Para un usuario, el resultado puede parecer una conversación espontánea cuando parte de ella está automatizada. La CAC incluyó expresamente estas redes de cuentas entre los objetivos de la segunda fase.

La campaña afecta igualmente a las plataformas que alojan el contenido y a los servicios que ofrecen herramientas de IA. El comunicado menciona redes sociales, proveedores de asistentes y tiendas de aplicaciones a los que se pidió reforzar controles, revisar materiales y mejorar sus sistemas para detectar infracciones.

¿China cerró 2.400 sitios y eliminó 49.000 cuentas?

El balance oficial no permite afirmarlo así. La CAC habla de cuentas investigadas o sancionadas y de sitios web y aplicaciones sobre los que se actuó. Su comunicado no indica que las más de 49.000 cuentas fueran borradas ni que las más de 2.400 webs y aplicaciones acabaran cerradas.

De hecho, al describir las posibles respuestas frente a aplicaciones que se niegan a corregir infracciones, el organismo menciona medidas diferentes: advertencias, multas, retirada de las tiendas o cierre, según el caso. Sin un desglose de resultados, presentar todas las actuaciones como cierres exageraría lo que muestran los datos.

También conviene evitar otra lectura apresurada: la campaña no equivale a una prohibición general de crear contenido con inteligencia artificial. Su objetivo declarado es actuar contra usos y publicaciones que las autoridades consideran ilegales o contrarios a sus normas. La amplitud de algunas categorías, sin embargo, hace relevante conocer cómo se decide qué retirar y qué opciones tienen los afectados para discutir una medida.

Qué revela la cifra y qué falta por saber

Los 5,61 millones de contenidos muestran la escala del operativo anunciado por China. La primera fase ya había registrado, por separado, más de seis millones de piezas retiradas, aunque se centraba en prioridades diferentes. Comparar ambas cifras como si midieran exactamente el mismo problema llevaría a una conclusión poco fiable.

El balance de septiembre tampoco detalla cuántos contenidos retirados eran noticias falsas, cuántos correspondían a suplantaciones o cuántos afectaban a menores. No precisa, además, qué parte de las medidas contra cuentas y aplicaciones fueron avisos, sanciones o cierres. La cifra principal describe el volumen de actuaciones comunicado por la autoridad, pero no permite medir por sí sola la eficacia de la campaña. Esa es la diferencia entre conocer cuántas publicaciones se retiraron y saber si quienes usan internet encuentran ahora menos engaños y suplantaciones.

El caso chino deja una cuestión que seguirá apareciendo a medida que resulte más fácil producir imágenes, voces y textos convincentes: cómo proteger a las personas frente a contenidos falsos y abusos sin perder claridad sobre los criterios utilizados para retirarlos. Para responderla harán falta datos más detallados que una sola cifra, por grande que sea.

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